La recuperación de las instalaciones de Ciudad Universitaria, el regreso de los directivos, investigadores y maestros, y particularmente el retorno de los alumnos a las aulas, es una buena señal que ha aplaudido la sociedad poblana. Y aunque los paristas fueron condenados por las formas y estilo de sus reclamos, lo cierto es que lo sucedido debe servir -como dijo la rectora Cedillo– para madurar, aprender y mejorar.
Con un mensaje resiliente y abierto, la misma académica aceptó que el movimiento de los alumnos dejó enseñanzas, pero sobre todo, dijo, que los estudiantes se reposicionaron como la “consciencia que dice que se debe mejorar”. En su mensaje de ayer ante consejeros, la doctora comentó que los jóvenes se mostraron como la consciencia que dice que hay aspectos que se habían olvidado y que les dice que cada quien asuma sus responsabilidades.
Hoy con las palabras de la rectora se asume que la institución está consciente de los reclamos de la comunidad, por lo que sabe que los retos y compromisos deberán traducirse en realidades no solo para responderle a los “paristas” sino a toda la comunidad y consecuentemente seguir siendo una de las mejores universidades públicas del país.
Más allá de las condenas y repartir culpas, más allá de los intereses de grupo internos o externos, lo que ahora viene es el cumplimiento de los compromisos y acuerdos para subrayar que la Benemérita Universidad no es de unos cuantos, sino que es y será un patrimonio educativo de Puebla y México.
Haber detenido las labores por más de un mes, mostró la fortaleza que tiene la institución y el peso que tiene la misma BUAP en diferentes esferas sociales. Una muestra de la relevancia universitaria es que mueve la economía, pues en solo unos días los negocios alrededor de Ciudad Universitaria y otros campus de la institución resintieron la ausencia de los estudiantes al grado de que algunos establecimientos decidieron bajar cortina, aunque sea temporalmente y eso se traduce en despidos, rentas caídas y pagos detenidos que frenan el circulante.
Otras afectaciones muy sentidas por los universitarios fueron retrasos en procesos administrativos internos, pero también en los trámites propios del día a día de la universidad para la gestión de recursos, impulso de proyectos o solventaciones naturales; sino también hubo perjuicios a egresados que tenían en puerta el trámite de su título o de los estudiantes con proyectos y planes de intercambio, sin mencionar las evaluaciones y el riesgo que significa previo a concluir el semestre.
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Hoy que están de retorno en la BUAP, hay que darle todo el valor y toda la relevancia que tiene la máxima casa de estudios. Después de lo que vimos que sucedió y que tenía décadas que no pasaba, un paro en la universidad, queda claro que necesitamos mucho de la Benemérita y que no puede estar sujeta a intereses, a los caprichos o a las negras intenciones de grupos políticos internos o externos porque los daños cuestan mucho y pueden ser mayores.
Esta crisis que vivió la institución mostró que hay mucho trabajo por hacer y que existen áreas de oportunidad, como ahora les llaman a los pendientes, para ser mejores y garantizar una educación de calidad como la que se ha dicho que ofrece la BUAP.
Vienen fechas importantes por la elección de directores de unidades académicas y sobre todo por la conclusión de un período en rectoría, que al mismo tiempo arrastra intereses y ambiciones, pero reiterando que la Universidad está por encima de esas negras conciencias, ojalá que los procesos por venir sean maduros, limpios y que pongan en el centro la visión y proyecto de futuro.
La rectora Lilia Cedillo ha hecho un buen trabajo, quizás los que se han quedado cortos son algunos directores y docentes porque es ahí en donde comenzaron los malestares estudiantiles. Los directivos de las unidades académicas deben estar centrados en la columna vertebral de la universidad que se llama estudiantes y dejar a un lado los pasatiempos y proyectos personales o políticos. Que dejen a un lado las burbujas de poder y que trabajen para quienes le dan sentido a la universidad.
Seguramente la doctora Cedillo aprovechó este momento de reflexión para analizar cómo trabajar a corto y mediano plazo y también determinar sobre su reelección. Y en este análisis sobre seguro vendrá la evaluación de integrantes de su equipo más cercano, que ha estado a la altura, pero que requerirá de un apuntalamiento para renovar bríos y proyectos.
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