The Bear lo devora todo

La segunda temporada de The Bear (El Oso), ha llegado para ser un parteaguas en las series televisivas de este año, debido a su primera temporada que nos había deslumbrado por tu ritmo vertiginoso e historia llena de comedia y drama, generaba una gran expectativa como continuaría la historia de Carmy, Sydney, Richi y compañía, y sin duda alguna no ha sido una decepción, proclamándose, tal vez, como la mejor serie del año.

No encuentro una manera de hablar de la serie sin “spoilers”, entonces puede seguir leyendo bajo advertencia.

La historia continua exactamente donde nos dejó la primera temporada, con Carmy a cargo del restaurante de su difunto hermano Michael, pero ahora decidiendo empezar desde cero para crear un nuevo lugar, algo que se parezca más a él, pero sin perder la esencia de lo que alguna vez creo su hermano.

La serie es frenética de principio a fin, incluso puede llegar a abrumar al espectador con su ritmo tan acelerado que consigue la dirección y edición. Por ello, en primera instancia me gustaría enaltecer varios aspectos técnicos, al igual que de lenguaje audiovisual que han sido un sello de la serie a lo largo de todos sus capítulos.

Christopher Storer es el creador de la serie, pero también escribe y dirige varios capítulos (los más importantes, además), sin duda a impreso un toque particular en lo que es The Bear, en esta temporada sobretodo, pues pone la cámara la mayor parte del tiempo en la cara de los personajes, para que no pierdas ninguna expresión en un cerradísimo primer plano, que se centra en la mirada, la boca o el rostro, dejándonos una sensación de estar encerrados con los personajes, lo cual llega a lograr afinidad, así como espectador nos sentimos ligados a lo que viven los personajes, empatizando con lo que están les ocurre, pero también llega hacer muy incómodo cuando dichos personajes se encuentran en situaciones de tensión.

Esta dualidad la vivimos a lo largo la temporada, como en el capítulo 6, que tiene sin duda las escenas más tensas, donde genuinamente uno siente en carne propia la incomodidad y desesperación de la situación que se genera. O en el capítulo 10, en el cual la cámara va y viene en un plano secuencia siguiendo la espalda de los personajes que pasan de la cocina a las mesas del restaurante, ahí observamos el cambio drástico de ambiente que existe entre un espacio y en otro. Mientras el restaurante con las mesas llenas de comensales parece un espacio tranquilo, con música suave, buen ambiente, la cocina es un total caos, con todos a un paso de perder el control, gritando, corriendo, molestos, con muchísima tensión.

El director logra magníficamente esta combinación de escenarios, reflejando la personalidad de Carmy, perfectamente interpretado por Jeremy Allen White, pues lidia con una ansiedad muy fuerte que lo hace dudar en todo momento de lo que hace, con un tremendo miedo al fracaso, Carmy lucha contra el mismo para sobrellevar su ansiedad mientras trabaja en hacer del restaurante de su hermano uno de los mejores de Chicago.

El tema de la ansiedad no es un aspecto menor, desde la primera temporada The Bear se ha enfocado en tratar temas sobre salud mental, pues sabemos que Michael se suicidó, la ansiedad de Carmy, los problemas de ira de Richi. La serie nos habla sutilmente de cómo los personajes viven su día a día lidiando con estos problemas.

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En el capítulo 6 es el mejor ejemplo, en el observamos la depresión y bipolaridad que tenía Michael, al igual que nos introduce al personaje de Donna, interpretada por la genial Jaime Lee Curtis, quien es la madre de nuestro protagonista, pero también tiene severos problemas con el manejo de sus emociones.

Podemos hacer varias interpretaciones sobre que puede causar o que ha causado en Carmy vivir en un entorno tan disfuncional, problemático, caótico y cuántos adjetivos queramos poner, pero lo que podemos asegurar es que él cae en lo mismo que su hermano y su madre, pues se vuelven sus peores enemigos, alejando a los seres que los aman por su propia inseguridad, ansiedad y traumas.

Lo anterior lo vemos esta temporada cuando conocemos a Claire, el interés romántico de Carmy, quien sin duda cuando entra a su vida lo ayuda a mejorar anímicamente, sin embargo, Carmy empieza a preguntarse si ella lo hace ser peor en su labor de dirigir el restaurante. Comienza creer que su relación amorosa puede ser una distracción, pero ignora toda la responsabilidad que él tiene de dividir su vida personal con su vida profesional, culpando a Claire de sus errores, de los cuales él resulta el único responsable, pero ante el miedo de amar a alguien y fracasar en el restaurante prefiere decantarse por culpar a Claire por fallar en su trabajo.

Los personajes de The Bear luchan constantemente contra el síndrome del impostor, volvemos a los problemas de salud mental; Sydney, por ejemplo, tiene miedo de fracasar pues ha invertido mucho tiempo y esfuerzo en el restaurante, pero ella, a diferencia de Carmy, no tiene un nombre en el mundo culinario, así que de fracasar no tendría nada; Richi no cree ser bueno para algo, tiene temor de ser remplazado, siente que su vida ha sido un fracaso, pero ha dejado de ver sus propias cualidades.

Así la serie atiende de manera fresca un problema que todos hemos vivido, el miedo al fracaso, al equivocarse, fallar, no dar la talla, pero uno de los mensajes que nos dejá es lo natural que es esto en la vida. El fracaso es más común que el éxito, deberíamos aprender a vivir con el fracaso, sin embargo, no es tan sencillo decirlo como llevarlo a la práctica y la serie es consciente de ello, por eso muchos personajes no logran convivir bien con el miedo al fracaso.

El último capítulo nos deja con muchas puertas abiertas para una posible tercera temporada, la cual aún no ha sido confirmada debido a la huelga de escritores y actores que existe actualmente en Estados Unidos, pero todo indica que en algún punto de los próximos meses podría llegar a concretarse.

Sin duda The Bear es una serie muy humana, que refleja la realidad de miles de personajes, el lidiar con la ansiedad, el miedo, el fracaso, es un tema muy presente en nuestro presente y es traído a nosotros de manera esplendida por su creador, que además al hacerlo dentro del entorno del mundo culinario lo vuelve sumamente espectacular.

Sin duda cualquier fanático de las series, el cine o el mundo culinario no debería perderse esta serie que promete para ser un próximo clásico de la televisión.